DUPLEX A CIELO ABIERTO














Corinne y Thomas, auténticos fans de la decoración, han elegido su domicilio bajo los techos de París.

Viven desde 1999 y aseguran que fue un flechazo: 10 habitaciones de servicio a renovar por completo. Dos años más tarde, las mini habitaciones se transformaron en un dúplex, colmado de lujo, con un salón-altillo dotado de una vista fascinante sobre el cielo de París.


El techado acristalado originario, ha sido replanteado y reemplazado por la pareja y algunos amigos ingenieros.

Lo han convertido en un elemento hermético y corredero, que permite ventilar el apartamento durante los meses más calurosos, dando incluso la sensación de un dúplex con terraza.

En cuanto a la decoración, al no haber encontrado el mobiliario de sus sueños, decidieron copiarlo o hacerlo ellos mismos. La muestra está en el sofá cuya estructura y fundas son fruto de la imaginación – y sobre todo del saber hacer – de Thomas, así como la cortina hecha sobre un cable, que se estira y se contrae para proteger del sol y del calor.
Hasta en un apartamento de 80 metros cuadrados, la optimización del espacio debe estar cargada de buen gusto y de un gran sentido de la imaginación y creatividad.

Así, en un refuerzo escondido detrás de la estructura de madera del edificio, disponen de una pequeña biblioteca.


En el primer plano, destaca una mecedora RAR de Charles Eames, cuya edición es de Vitra, pero que ha sido adquirida de segunda mano. Así como una lámpara de despacho, estilo años 50, que congenia perfectamente con la creación del diseñador americano.

En la planta alta, al lado del salón-altillo,se encuentra el cuarto de baño. La bañera ha sido colocada a la altura del suelo, dada la baja altura del techo. El aparador ha sido ingeniado gracias a un trozo de chapa de zinc recuperada.

El suelo, haciendo uso de la imaginación, lo han revestido imitando el cemento. ¡Sin tener que subir los cubos de pegamento de cemento y asegurando una estructura ultra-ligera!

¡Este trabajo no cansa nada! Simplemente se extiende el pegamento embaldosado, se deja secar y se vitrifica. Como resultado queda un efecto embaucador sin tener que descomponer el suelo original.

El techo vidriado proporciona una luz natural al conjunto del apartamento y permite iluminar principalemente la sala de estar y la cocina, las cuales se encuentran justo debajo.

Encima de los radiadores se encuentran las suspensiones de los diseñadores d'IQ Lights. Han sido alineadas para avivar este pozo de luz.

En el comedor, se da fe del arte de reciclar: la mesa es una ganga sacada de Emmaüs y modernizada gracias a una tela barnizada que hace el efecto de mármol.

Las sillas compradas en E-Bay, han sido revisadas por el propietario. Originariamente fueron recubiertas de skaï, fueron desmembradas conservando únicamente sus conchas moldeadas. Hasta las patas de las sillas han sido sustituidas por patas Torre Eiffel.

Con el fin de conseguir un toque retro-melting-pop, la pareja ha comprado una suspensión a los diseñadores de IQ Lights.

Los muebles de la cocina has sido creados gracias a paneles contrachapados y elementos de Ikea, todo pintado en rojo.
Los electrodomésticos en acero inoxidable y el rojo anaranjado de los muebles, permanecen en armonía.

En las paredes, la pareja ha optado por aplicar una pasta de pigmentación de agua, y expandida con una esponja. Tras el secado, se han barnizado los muros para que sean lavables con lejía y asegurar la durabilidad del revestimiento.

¿Qué mejor que un suelo de cemento para lograr la sensación de loft?

La pareja decide verter una losa en cemento.
Se colocan viguetas de un lado y otro, para reducir al máximo el riesgo de fisura de la losa. El cemento se vitrifica en toda la superficie.

Hoy, a pesar de mil y una precauciones, la losa tiene algunas fisuras. Se podría restaurar únicamente con un relleno de resina.

En su origen, a la derecha de la puerta de entrada, reinaba un bloque macizo que encerraba la maquinaria del ascensor. Deciden aprovecharlo, conviritiendolo en estantería en los lados, y bar en la parte superior.
Para una de las caras, han instalado fundas en zinc.

En el lado, un mueble sacado de La Redoute, con una cesta en mimbre en la parte superior, cumple la función de almacenamiento suplementario.
Ideal para limpiar sin cansarse: las estanterías suspendidas dejan el suelo totalmente libre.

La pareja ha utilizado una astuta solución para guardasr los CD's, los libros...El espacio del suelo es aprovechado entonces por los radiadores.

Otra idea: un revistero alojado en el baño, a los pies del muro. (imagen de la derecha).
Gracias a trozos de placas de zinc para tejados, Thomas se ha dedicado a ajustarlas hasta que tomen exactamente la forma de la pared del baño.

Dos o tres toques de martillo y algunas pinceladas más: nuestro fan de la decoración ha creado un revistero único, discreto y práctico.

Diciendo adiós a la clásica habitación raquítica, han optado por una suite parental.

Armarios, ducha, punto de agua y ropa de cama se acomodan perfectamente en los 30 metros cuadrados dedicados a la pareja.

La parte del cuarto de baño se divide en dos espacios. De un lado, tenemos la ducha, adosada a la estructura de madera del edificio, y cuyo suelo, ligeramente elevado (para facilitar la evacuación del agua), ha sido recubierto de placas de canto rodado de Leroy Merlin. La cortina de conchas es una aportación de un viaje a Brasil.

Del otro lado del tabique, reina una pila de agua bendita, cuya estructura en cemento ha sido pintada de la misma forma que la cocina y el muro de entrada: una mezcla de pigmentos rojos en polvo, sumados con agua, y barnizados tras el secado.

Al fondo percibimos la recámara, perfectamente acomodada gracias a paneles de contrachapado pintados de blanco.

Para separar la "suite parental" de la entrada sin cortar el espacio, han tenido la idea de cambiar las puertas tradicionales por unos tabiques de cristal de Kazed. Tiene dos bocas: abatible y en acordeón.

Detrás de los cristales, han colocado largas y espesas cortinas, para mantener la intimidad de la pareja.

En frente de la cama, en la suite, la pareja ha habilitado una alacena, gracias a materiales recuperados de aquí y de allá.

El armario blanco suspendido, ha sido elaborado con una antigua caja de madera, que servía en su origen a transportar obras de arte. Las estanterías, al lado, son de Ikea.

::::::::::::::::::::::: C O N C E P T D E S I G N :::::::::::::::::::::::

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